Normalmente, cuando pensamos en tecnología para la agricultura, el imaginario colectivo nos remite a drones y tractores autónomos aumentando de forma exponencial la productividad de cientos de hectáreas de algún país altamente industrializado; sin embargo, cuando hablamos de temáticas tecnológicas para el campo debemos de pensar más allá del estereotipo habitual.
Podemos definir tecnología como cualquier herramienta o medio que se crea para resolver un problema en específico, por lo tanto, insumos como el teléfono celular o una computadora, que tienen un alto índice de uso en Latinoamérica, pueden convertirse en potentes instrumentos para aumentar la productividad de muchos agricultores.
-¿Cómo podemos lograr mejores resultados en los cultivos a partir de herramientas convencionales?- Una respuesta para este cuestionamiento recae en el acceso a internet, así como la posibilidad de descargar software y aplicaciones cuyas características le permiten a los productores manejar variables para el beneficio de sus cultivos.

El acceso a internet en México es un tema que ha estado en el foco de la discusión pública en los últimos años, sin embargo, los smartphones presentan cada año un mayor índice de penetración en las zonas rurales; de acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), serían alrededor de 25.5 millones de personas haciendo uso de esta herramienta.
La barrera que representa la falta de insumos tecnológicos básicos, como es el caso de teléfonos celulares y computadoras con acceso a internet, parece disolverse fortuitamente en las zonas rurales; no obstante, ésto no es sinónimo de que en forma real se explote el potencial de estos instrumentos.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la ausencia de las aptitudes indispensables que un usuario debe tener para la manipulación correcta de las herramientas digitales, merma las iniciativas de organismos públicos o privados para acercar la agricultura digital a los pequeños y medianos productores.
Prácticas con insumos tecnológicos convencionales
Para un primer acercamiento a la agricultura digital, es esencial la aplicación de tres prácticas que pueden potenciar la productividad de los cultivos: Informarse acerca del comportamiento de los mercados, acceder a monitoreos geográficos y correlacionar variables del ciclo de producción.
El mundo digital ha facilitado el acceso a multitud de páginas que permiten estar actualizados en temáticas de mercado agrícola, así como monitorear el alza o baja de precios en el mercado local. Acceder a información detallada acerca de un determinado cultivo puede realizarse desde un teléfono celular; un ejemplo de esto es la app Mi Cultivo con Bayer, la cual está disponible de manera gratuita en las tiendas digitales de Google y Apple; en esta aplicación encontrarás soluciones para más de 100 cultivos, así como material audiovisual e información complementaria de alto valor.
En tanto al monitoreo de datos geográficos, las situaciones climatológicas por región y algunos datos geoespaciales pueden consultarse de manera gratuita; actualmente existen multitud de páginas web y aplicaciones que permiten estar al día con el entorno que rodea a un cultivo en un área específica.
Por otro lado, todos los datos que, por medio de la observación y cuantificación, pueden ser recolectados en el sistema de producción de un cultivo, fungen como variables que al cruzarse pueden optimizar la toma de decisiones en la agricultura. Para esta tarea los softwares de hojas de cálculo permiten identificar correlaciones; por ejemplo, la relación entre la inversión y el uso de un determinado producto de sanidad vegetal con la productividad final de un cultivo.
De defecto a virtud
Si bien los países de América Latina presentan un rezago en materia de agricultura digital, esto también se convierte en una ventaja; de acuerdo con la FAO, algunos países desarrollados que han incorporado tecnologías con anterioridad, tienen una resistencia mayor al cambio de paradigmas que los países en los que recientemente se implementan avances tecnológicos.
Además de las opciones anteriores, un productor puede incrementar los resultados positivos de múltiples maneras; y aunque es cierto que debe de haber una intención genuina por parte del agricultor para vencer la resistencia al cambio e incorporar nuevos instrumentos a su jornada, es indispensable que desde el sector público y el privado se incentiven soluciones digitales viables, así mismo, se creen modelos de transformación digital en donde ningún productor quede excluido.
Referencias
FAO
http://www.fao.org/3/ca4887es/ca4887es.pdf
IFT
http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/estadisticas/endutih2018.pdf