Si bien la agricultura es una actividad milenaria que se convirtió en una práctica esencial para el desarrollo de muchas civilizaciones alrededor del mundo, en la actualidad es indispensable replantear los métodos de producción, así como el impacto que estos tienen en las cadenas productivas, comunidades y medioambiente.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el sector agrícola “debe garantizar la seguridad alimentaria mundial, promover ecosistemas saludables y apoyar la gestión sostenible de la tierra, el agua y los recursos naturales”.
La agricultura sustentable es el paraguas de nuevas prácticas al cual el sector agrícola debe virar para garantizar la seguridad alimentaria, social y económica. La FAO señala cinco principios base para este nuevo paradigma:

Con base a los principios anteriores, el sector público y privado, así como los pequeños, medianos y grandes productores pueden implementar y/o adaptar a su modelo de producción alguno de los siguientes indicadores propuestos por la FAO:
1. Valor de la producción de alimentos por hectárea: Este indicador mide la productividad de la producción de alimentos (cultivos y productos animales) por unidad de tierra.
2. Valor de la producción agrícola por unidad de trabajo: El indicador mide la productividad del trabajo sobre la explotación, lo cual representa una buena aproximación del crecimiento del ingreso.
3. Índice de Pérdidas de Alimentos: El índice mide las pérdidas cuantitativas de alimentos y se basa en un modelo que utiliza variables observadas que posiblemente afecten las pérdidas de alimentos (por ejemplo, la densidad de carreteras, el clima, las plagas, entre otras) para estimar los ratios de pérdidas en determinados productos y países específicos en el tiempo.
Adicional a lo anterior, la extracción de agua agrícola como proporción de la extracción total de agua y la extracción total de agua como proporción del total de recursos hídricos renovables reales, son dos indicadores complementarios y se deben utilizar juntos. El primero mide el grado en que los recursos hídricos utilizados en la agricultura son sustentables, mientras que el segundo indica si el nivel general de extracción de agua es, igualmente, sustentable.

Factores como las emisiones de gases fósiles en procesos agrícolas, del mismo modo que el uso de fertilizantes, herbicidas y pesticidas, son variables a tomar en cuenta para el diseño de un indicador de sustentabilidad en los cultivos y cadenas productivas.
El sector agrícola se encuentra en proceso de girar hacia prácticas responsables en términos medioambientales, económicos y sociales; sin embargo, este es un reto complejo el cual depende de apoyo y colaboración para vencer uno de los mayores obstáculos de la agricultura en México: la resistencia al cambio.
Ser embajadores del nuevo paradigma de sustentabilidad es responsabilidad de cada uno de los participantes del sector, sin importar el alcance que tenga cada uno, puesto que por mínima que sea la contribución todo es parte del ciclo de producción agrícola.
Referencias
FAO: