Así como nuestras enfermedades son tratadas con medicamentos específicos, en la agricultura sucede algo muy similar, pues se usan productos de protección para cada problema que se presente en los cultivos.
Los productos de protección de cultivos se utilizan para beneficiar a los agricultores, ya que ayudan a mejorar el rendimiento y a la vez minimizan el impacto ambiental; asimismo, la agricultura sustentable no podría concebirse sin ellos: el 40% de las cosechas a nivel mundial se perderían por la acción de malas hierbas, plagas o enfermedades.
Entre los productos para proteger las cosechas se encuentran los herbicidas y fungicidas. La diferencia más importante entre ellos es que el primero (los herbicidas) se utilizan para controlar las malezas y el segundo para el control de hongos. Estos productos fueron desarrollados por agricultores y científicos y han tenido un gran recorrido en la historia de la agricultura: el herbicida salió a la venta por primera vez en 1974, y aunque el fungicida existe desde el siglo XIX, fue hasta 1950 que comenzó su actualización tecnológica para ser amigable con el medio ambiente. Actualmente existen alrededor de 200 tipos de herbicidas y fungicidas disponibles en todo el mundo, para que el productor elija el que más se adapta a sus necesidades.
Herbicidas
Fueron creados para controlar las malezas logrando que el cultivo no tenga competencia y pueda absorber toda el agua y nutrientes que necesite. Así se evita que las plagas, como el pulgón amarillo que actualmente arrasa con hectáreas de maíz, tengan un refugio.
También ayudan a que el trabajo de los agricultores sea más sencillo, por ejemplo: hay herbicidas para el control de las malezas en potreros (donde se cría el ganado) que no dañan el pasto; también para el control de malezas, zacates o simplemente malas hierbas en lugares muy pequeños, como un huerto de traspatio.
Cada cierto tiempo, científicos e instituciones públicas mejoran o crean nuevos herbicidas para mantener su eficiencia ante la evolución y tolerancia de las malas hierbas.
Fungicidas
Se aplican principalmente para controlar los hongos que atacan a las plantas. Hoy en día los agricultores cuentan con fungicidas capaces de cuidar a la planta de altas radiaciones solares, sequías, exceso de agua, heladas y granizo.
Hay fungicidas que ayudan al maíz a obtener mejor calidad, tamaño, peso y uniformidad. Los resultados que estos fungicidas permiten, han sido probados y avalados tanto por autoridades sanitarias como por decenas de científicos que buscan que el agricultor coseche más y mejores productos, así nosotros tendremos alimentos superiores en nuestra mesa.
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Fuentes:
SAGARPA. CESAVEG – Guía para el manejo del Pulgón Amarillo del Sorgo. En www.cesaveg.org
COFEPRIS. Los Productos de Protección de Cultivos en la Cruzada Nacional contra el Hambre. En www.cofepris.gob.mx