Con alrededor de un millón de entradas en Google, la dieta alcalina tiene tantos adeptos como detractores. Es una especie de religión en la que la fe, junto con la brutal mercadotecnia que la cobija, el enorme nicho de negocio que representa, y la decepción de métodos convencionales, juega un papel importante.
El gurú de la dieta alcalina Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), recomienda limitar el consumo de carnes, pescado, huevos, lácteos, cereales y alcohol porque contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH. E incrementar el consumo de las frutas, verduras, legumbres y frutos secos, porque al ser ricos en minerales promueven la alcalinización del organismo.
Young habla de “limpiar el organismo con la alimentación”. Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea le revira: “No somos albercas, sino personas; y ahí están los riñones y el hígado que justamente trabajan en filtrar y mantener el cuerpo tan libre de toxinas como se debe”.
“Alcalinizar el organismo” es algo que menciona Young con frecuencia, y también resulta confuso. Según especialistas a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento. De acuerdo con datos publicados en Journal of Environmental and Public Health, el estómago es muy ácido (pH de 1.35 a 3.5), la bilis es alcalina (pH 7.6 a 8.8), el flujo vaginal es también ácido (pH 4.7), por mencionar unos pocos.
Si la dieta alcalina limpia o no el cuerpo, si mejora o no la salud en general, si se puede bajar de peso o retrasar los efectos del envejecimiento, pueden ser asuntos cuestionables, y abundan los pros y los contras. Pero lo grave en verdad es que se promueva como curación para el cáncer.
El Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.
Si sólo se trata de bajar los kilos ganados, mejorar la calidad de alimentación y, como consecuencia, ganar en salud, la dieta alcalina puede funcionar. Alkalinecare –que se dedica a promover la dieta alcalina y vender productos– asegura que cuanta más acidez existe en el organismo, más grasa retiene el cuerpo para aislar la toxicidad de la sangre. Sin titubeos señala que para revertir la acidez y perder peso se necesita una buena hidratación; el cuerpo se sirve del agua para neutralizar y diluir los ácidos metabólicos, y también para eliminarlos. Además, enfatiza: hay que aumentar el consumo de verduras –crudas, de preferencia– porque todas son alcalinizantes. No así las frutas, que la mayoría son acidificantes.
Varios especialistas en medicina deportiva y nutriólogos apuntan que suena muy bien, que a nadie le hace daño comer más frutas, verduras y granos, y menos azúcares refinados. Lo malo, agregan, es que la dieta alcalina pretende desaparecer la ingesta de proteína de origen animal que, en el caso de los deportistas, resulta necesaria para conseguir masa muscular.
Sin final feliz
La inglesa Naima Houder-Mohammed, de 27 años, con diagnóstico de cáncer terminal de mama, se puso en manos de Robert O. Young en su Rancho Milagroso, en San Diego, California, su sede oficial. El tratamiento de Young incluye infusiones intravenosas de una solución de bicarbonato de sodio, además de una dieta cuidadosa.
Esto fue lo que le ofreció el médico a Naima:
Young le recomendó a Naima un programa de curación de entre ocho y doce semanas, a razón de 3 mil dólares diarios. Pero ni la voluntad, el gasto, el traslado y las ganas de curarse le valieron; después de tres meses en Rancho Milagroso tuvo que ser llevada a un hospital y de allí de urgencia a Reino Unido, donde finalmente murió.
Los procedimientos de Young están siendo investigados por la Comisión de Salud de California. Además, en 2016 fue declarado culpable de ejercer la medicina sin una licencia. “No tengo ningún remordimiento, porque miles, millones de personas han recibido una importante ayuda con este programa de la dieta alcalina”, se defiende y sigue ganando adeptos.