La deforestación es la conversión del bosque a otros usos de la tierra, como la agricultura, las reservas de agua, infraestructura y zonas urbanas. Sin embargo, el término no se aplica a las áreas donde los árboles han sido removidos, pero con la promesa de regeneración o reforestación.
Por eso la FAO recomienda que los agricultores tomen el camino de la sustentabilidad. Para lograrlo, la expansión de las zonas agrícolas dejó de ser una opción y en su lugar apareció la intensificación de la agricultura con tecnología que permite producir más en espacios reducidos.
Las innovaciones contribuyen a incrementar la productividad agrícola de manera amigable con el medio ambiente. Para lograr mejores cosechas, algunos agricultores utilizan semillas que hacen crecer plantas más resistentes, que necesitan menos fertilizantes y agroquímicos y que ofrecen un rendimiento mayor de su producción.
Además, se apoyan de tecnología de punta que ha llevado a modernizar las granjas con dispositivos altamente sofisticados que analizan los datos generados en el campo. Así, la revolución digital del mundo moderno ha llevado a los agricultores a automatizar y digitalizar sus plantaciones.
Satélites, antenas de telefonía celular, drones, sensores de suelos, plataformas de análisis de datos, silos inteligentes, robots para cosechar y tractores que se conducen solos, son algunas de las herramientas que hoy en día tienen a la mano.

Estas medidas se tomaron porque la deforestación tiene impactos a escala global en las sociedades y el medio ambiente. Por ejemplo, a nivel mundial, contribuye a una quinta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, además de generar una pérdida en la biodiversidad, interrumpir ciclos del agua y aumentar la erosión del suelo.
En el plano socioeconómico amenaza la vida, la cultura y la supervivencia de las personas que dependen de los bosques. También debilita las economías locales desencadenando conflictos sociales por los recursos. Todo esto sin olvidar que provoca un aumento en el impacto de los desastres naturales y obliga a las comunidades a migrar.
Fuente: FAO