“El sentido que para mí tiene la investigación científica es generar o aplicar conocimiento de forma coordinada a la formación de recursos humanos”, señaló el doctor Agustín López- Munguía Canales, del Instituto de Biotecnología de la UNAM.
El doctor, señala que la vocación de docente la ha acompañado desde el comienzo de sus estudios, los cuales iniciaron hace más de tres décadas, acercándose también a la investigación científica que hoy le ha permitido ser reconocido en México con distinciones como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el Premio Universidad Nacional y el Premio de la Academia Mexicana de Ciencias, entre otros.
Acercamiento a la ciencia
Cuando era estudiante de la maestría en ingeniería química, participó en la tesis en catálisis, también fue invitado, junto con otros estudiantes, a integrarse a un programa de formación de profesores en el área de físico química. Interrumpiendo esos estudios, se desplazó a la Universidad de Birmingham, Inglaterra a cursar la maestría en ingeniería bioquímica.
Investigación en Biocatálisis
Agustín López formó parte del grupo de profesores que creó el Departamento de Alimentos de la División de Estudios de Posgrado de la UNAM y empezó a trabajar sobre proyectos en el área de ingeniería bioquímica.
Para complementar esa labor, realizó el doctorado en Biocatálisis, en el tema de enzimas, en el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Francia, con el doctor Pierre Monsan.
Su tesis de doctorado le ayudó a integrarse a un grupo de investigadores, trabajo que le valió para participar en una patente internacional sobre la síntesis enzimática de un producto que llegó a los mercados farmacéuticos.
Tras su regreso a México, se incorporó al (hoy) Instituto de Biotecnología de la UNAM en el campo de la biotecnología industrial, específicamente en el desarrollo de proyectos enfocados en la producción y caracterización de enzimas de distintos orígenes y cuyas aplicaciones tienen aplicaciones en diversos sectores de la industria.
Transformación enzimática
El doctor Agustín López- Munguía, comenta que con mucha frecuencia, al cuestionar la aplicación de la biotecnología para la modificación de plantas, se ignora que se trata de la evolución natural de una tecnología, gracias a la cual se dispone ya de más de un centenar de proteínas y enzimas transgénicas en el sector farmacéutico, resolviendo problemas que van desde el tratamiento de la diabetes y la anemia, hasta la producción de vacunas, e incluso, la coagulación de la leche (para la cual ya no se requiere sacrificar terneras).
Biotecnología alimentaria, factor clave
En opinión del doctor López- Munguía,, la biotecnología ha sido y podrá seguir siendo un factor clave para el desarrollo de tecnología que permita elaborar productos seguros y accesibles para la población en el sector alimentario y que respondan a la problemática ambiental que enfrenta el mundo en nuestros días.
“Es una herramienta muy poderosa que permite resolver grandes problemas que afectan la agricultura y la nutrición, ya que se pueden introducir nuevas propiedades agronómicas a los cultivos para hacerlos más robustos, resistentes a plagas, a estrés salino, a escasez de agua, a altas temperaturas derivadas del cambio climático, pero sobre todo, permite corregir defectos de los alimentos a través de manipulación genética, por ejemplo, la falta de vitamina A en el arroz y la yuca, la falta de fierro, la alergenicidad del gluten, de la nuez o de muchos otros alimentos”.
Agregó que, derivado de lo anterior, modificar genéticamente los alimentos también puede tener una repercusión importante en términos de salud pública, además de que permitiría lidiar con problemas de contaminación con toxinas fungales, escases de agua, deterioro de los suelos, aumento de temperatura o plagas.
Concluyó que se pueden incorporar conocimientos de vanguardia a los procesos de producción tradicionales que permitirían resolver problemas de abasto de alimentos en todo el país.
“Utópicamente”, señaló, “la mesa del futuro tendrá productos que combinen aspectos derivados de la filosofía de la agricultura orgánica, potencializados por el conocimiento y las herramientas de la ingeniería genética. Países como Cuba, Brasil e incluso China, se mueven ya en esta dirección, al margen de patentes e intereses multinacionales”.
Fuente: Agustín López-Munguía: la biotecnología a nuestra mesa. En www.ciencias.unam.mx