En época de crisis, bien dicen los analistas financieros que hay que ahorrar, pero también hay que cambiar de hábitos alimenticios para hacer rendir nuestro dinero. Aunque no lo creas hay muchos alimentos de la canasta básica que se pueden salvar del gasolinazo, ese incremento de 20 % a los combustibles que aprobó el pasado 1 de enero el gobierno federal y que ha generado descontento entre la población.
No es momento de meditar, el panorama es complicado y si agregamos que está comprobado que a los jóvenes de 18 a 35 años (la generación Millennial) no les gusta cocinar, pero sí gastar en grandes cantidades de dinero en comida, la crisis interna puede ser peor.
José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, asegura que en lo que va del año la moneda nacional se ha depreciado 5.15 % frente al dólar presionada, principalmente, por los temores de que el presidente electo en Estados Unidos, Donald Trump, cumpla sus amenazas comerciales en contra de México.
A esto sumemos que habrá un periodo de inestabilidad como resultado del gasolinazo: los primeros alimentos que lo resintieron fue la carne, el pan, el huevo, el café, el azúcar y el precio del kilo de tortilla, el cual pasó de 12 a 13 pesos en algunos establecimientos de la Ciudad de México.
De la Cruz asegura que la solución es que los mexicanos generemos una mayor conciencia social, sobre todo aquellas generaciones que gastan en promedio 370 pesos mexicanos semanales (23 dólares, aproximadamente) en comida a domicilio, comparado con el promedio de los adultos mayores de 35 años que gasta apenas 200 pesos (12 dólares aproximadamente).
Las recomendaciones de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) y el Consejo coordinador Empresarial (CCE) es:
- Invierte en tecnología. Te puede dar grandes beneficios en el largo plazo, como ahorra en consumo de luz, gas y agua, asegura Fiorentina García, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
Rubén Oliva, director de Banco de Alimentos, destaca que si los mexicanos hiciéramos compras inteligentes y eficientes, no habría un desperdicio tan grande en centrales de abasto, tiendas de autoservicio, restaurantes, hoteles, mercados, así como en miles de hogares donde no se planifican de manera correcta compras ni consumos.
Su sugerencia es:
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, México es un fuerte productor en jitomate, frijol, aguacate, limón, brócoli, calabaza, chile, cebolla, pepino, limón, lechuga, caña de azúcar, plátano, jícama, café, arándano, tomate verde y sandía.
Por ejemplo, el hecho de que hoy se produzca un alto volumen de hortalizas con la técnica de agricultura protegida, permite contener los precios, principalmente el del tomate rojo, que se cosecha hasta en huertos urbanos.
La FAO va más allá al destacar que el consumo de productos en huertos urbanos pueden estar 15% por debajo de su costo en el mercado, sino que resultan muy rentables, un espacio de apenas un metro cuadrado puede proporcionar 20 kg de comida al año.
Los productos se abaratan porque los horticultores urbanos gastan menos en transporte, envasado y almacenamiento, y pueden vender directamente en puestos de comida en la calle y en el mercado. Así obtienen más ingresos en vez de que vayan a parar a los intermediarios.
Según este organismo, la horticultura puede generar un empleo por cada 100 metros cuadrados de huerto con la producción, suministro de insumos, comercialización y el valor añadido del productor al consumidor.
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Fuentes consultadas:
- José Luis de la Cruz, director general del IDIC. Entrevista.
- Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).
- Fiorentina García, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
- Rubén Oliva, director de Banco de Alimentos.
- Sagarpa.
- FAO.